El adelantado Alonso Fernández de Lugo no era consciente de la importancia que tendría en nuestros días el enclave que eligió para asentar la ciudad. Su estrategia, levantarla en un lugar rodeado de montañas a más de quinientos metros de altura, se ha convertido hoy en uno de los mayores privilegios de los que pueden disfrutar los ciudadanos y visitantes de La Laguna.
Desde el valle en que se ubica se tiene acceso directo por carretera a varios parajes naturales de inmenso valor. Hacia el sur, el camino que lleva a La Esperanza, en el municipio de El Rosario, y al Parque Nacional de El Teide; hacia el este, las montañas de San Roque y una impresionante vista de Santa Cruz al final de un barranco.
La ciudad está envuelta por la vegetación. Al salir de ella por el norte, rumbo a Las Mercedes y el Parque Natural de Anaga, encontramos la mayor expresión de su patrimonio natural. Los senderos rurales lo conducirán por las entrañas de bosques poblados por especies de la era terciaria, a través de la laurisilva y sorteando profundos barrancos. Durante la ruta, puede encontrar zonas recreativas en las que hacer un alto en el camino, sentándose en un banco de madera para disfrutar en paz de la naturaleza. Y lo mejor de todo: como en toda isla, sus recorridos pueden terminar con un chapuzón en la playa.
Esta riqueza medioambiental no se limita al perímetro de la ciudad. Es más, no hay que salir de ella para disfrutar de un día en la naturaleza. La Laguna es una gran zona verde, plagada de parques y árboles, de paseos flanqueados por palmeras y frutales. Son muchos los deportistas que eligen los recorridos de las afueras o algún parque para hacer ejercicio. En el extremo norte, las fincas agrícolas y paseos de la vega lagunera, uno de los lugares preferidos por los laguneros para practicar actividades al aire libre. son recorridos a diario por cientos de paseantes.
La vegetación también llena el trazado urbano: el Camino Largo, una de las vías peatonales con más solera de La Laguna, el parque de La Constitución o la propia plaza del Adelantado son otros de los espacios en los que se puede respirar aire puro. La Laguna ha crecido y se ha sabido adaptadar a los nuevos tiempos sin olvidar su pasado, el vergel que un día encontraron sus fundadores.
Un pequeño consejo:
La Laguna no termina al final de una carretera. Hay muchos senderos señalizados que cruzan el monte de Las Mercedes y que le permiten descubrir los secretos de la ciudad a pie. Desde la zona de Las Canteras, en la salida norte de la ciudad, se puede hacer un recorrido por la Cruz del Carmen, el barranco de Majada, Lomo Morro y el camino de Homicián hasta llegar a la costa de Punta del Hidalgo, una de las localidades costeras del municipio. Monte y playa en una ruta de aproximadamente 4 horas de duración.