Vacaciones en Fiji: el regalo que le hice a mi hombre

Aprovechamos que prácticamente hace ocho meses que hemos salido de casa para obsequiarnos unas vacaciones en las islas Fiji. En realidad le regalé a mi churri estas vacaciones.

Fiji es un pequeño paraíso perdido en la mitad del océano Pacífico, en la Melanesia, específicamente hemos estado catorce días en las paradisiacas islas Yasawas, arena blanca, agua cristalina y palmeras.

Tras las playas de Filipinas no sabíamos si el sitio nos sorprendería, y si hallaríamos mega complejos turísticos turísticos, la verdad que nos ha sorprendido agradablemente el tamaño de exactamente los mismos, por lo pequeños que acostumbran a ser, ciertos de estos llevados por gente local y otros en manos extranjeras, mas a todos trabaja gente local, residentes de exactamente la misma isla del complejo turístico o bien en futuras, y este es el funcionamiento frecuente en las islas Yasawas.

Nuestro plan a las Fiji era pasar unos días de relax total y de no preocuparnos de alojamientos ni comer y increíble hacernos en playas espectaculares, hacer snorkel, hacer diving y ver espléndidas puestas de sol!

Deseábamos pasar unos días espléndidos mas tampoco estábamos persuadidos, sobre todo en Xavi, por temor de haber programado masas días de rutina, de si pasaríamos unos días aburridíssims, y solamente lejos, nuestra sorpresa ha sido justo lo opuesto, puesto que desde el primero de los días hemos efectuado muchas actividades diferentes. Por si fuera poco, el tiempo tropical de Fiji es excelente para pasar unas vacaciones.

En Fiji no solo nos hemos torrado al sol, que sí lo hemos hecho, y mucho, mas asimismo hemos gozado de un fondo marino increíble, hemos hecho snorkel, hemos buceado con tiburones y les hemos dado comida, hemos buceado entre grutas submarinas con fuertes corrientes, hemos presenciado un esencial partido de rugby local, hemos visitado una escuela, donde los pequeños y pequeñas nos han cantado espectacularmente bien, hemos subido al pico más alto de la isla de Nacula, hemos gozado de unas puestas de sol mágicas hemos paseado por unas playas increíbles absolutamente solos, hemos hecho kayak … infinidad de cosas que no nos imaginábamos, ni muchísimo menos, ya antes de llegar.

Estos días asimismo hemos tenido tiempo para conocer a bastante gente, ya estuviesen dando la vuelta al planeta como , haciendo sus primeras vacaciones de su vida, como en Mal, un enorme tipo australiano que pasaba unos días de vacaciones con su hija , y asimismo familias que gozaban de unos días de sol y playa, como unas parejas Nueva zelandesa realmente bonitas o bien una madre y una hija que escapaban del frío australiano mientras que su hombre trabajaba, un muchacho Tasmar, el que había vivido unos años en Suecia y en la actualidad vive en Suva, capital de Fiji, una pareja de chicas californiana y su hija M., una dulzura de pequeña, y considerablemente más gente, y de este modo hemos podido gozar bien acompañados de comidas en estas islas, unas comidas que no vamos a olvidar jamás … sobre todo las comilonas que nos daban en el Blue Lagoon, ya fuera el bufé para el desayuno, a la carta el alimento o bien el variado cena de día tras día.

Solamente llegar a la primera isla, el próximo día, ya íbamos a misa del domingo, sí, entre las actividades que se hacía en el complejo turístico y donde pudimos ver el pueblo y los coros en la iglesia. Otro día lo dedicamos a visitar el pueblo primordial de la isla de Nacula, donde solo se puede acceder en barca oa pie y allá los locales nos recibían con unos habituales bailes fijianos donde fuimos convidados a danzar, y de esta forma asimismo a formar parte protagonista del espectáculo. Paseamos por el pueblo y siempre y en toda circunstancia escuchando un Bula, y los que los fijianos desbordan simpatía en todo momento.

A lo largo de la noche que pasamos en la isla de Nanuya Balavu pudimos acudir a unos bailes habituales a pie de playa, acompañados de una enorme hoguera, los cantos fijianos son muy alegres y los locales se visten de la forma tradicional, con sus faldas de “paja”, taparabus que llamaríamos naltrus.

Algo que nos ha quedado grabada en psique han sido las recibidas que nos han hecho los fijianos en las islas, siempre y en todo momento con una sonrisa, siempre y en todo momento con una canción, siempre y en toda circunstancia con un coctel en la mano y siempre y en todo momento con un BULA, que desea decir bienvenido . No obstante las despedidas han sido apasionantes, mientras que la barquilla se distanciaba el personal te despiden cantando a pie de playa y agradeciendo tu estancia.

Los fijianos nos ha sorprendido su físico, son grandes y rechonchos, son de fell obscura y con el pelo al estilo afro, hacen cuatro como . Los pequeños hacen muy gracia, por el hecho de que pequeñísimos ya tienen las facciones bien marcadas y semejan hombretones si bien los veas caminando con pañales.

En Fiji hemos coincidido dos días con una pareja de catalanes que asimismo dan la vuelta al planeta, mas en sentido opuesto, Eduard y la M.. Con ellos hemos tenido largas hablas y hemos compartido experiencias y consejos para las próximas etapas, nosotros en Latinoamérica y ellos en Asia.

La primera parada de nuestra estancia en Fiji ha estado en la Nacula Island, en la primera que llegamos y de la que nos enamoramos. Ya cuando llegábamos con el navío vimos claro que esa playa era singular, los tonos del agua eran espectaculares y sabíamos que aquello, aquella imagen, era justo la que aguardábamos hallar el paraíso.

En la isla de Nacula nos hemos alojado en el Oarsman s Bay Lodge y el Blue Lagoon Beach Complejo turístico, donde hemos aprovechado para ir a entregar de comer a los tiburones, acá os dejamos el backlink del vídeo, feeding sharks, por si acaso no lo habéis visto. Mucho menos aconsejamos Blue Lagoon, si bien al Oarsman s por exactamente el mismo costo nos hicieron un upgrade y nos dieron un Bures por una noche.

De la isla de Nacula hemos bajado a la Nanuya Balavu Island y nos hemos alojado en Mantaray Island Complejo turístico, no está mal, mas la isla no es lo que aguardábamos. Enseguida queda a resguardo del sol y hace sensación de frío, conque no se puede gozar demasiado de la playa. De todas y cada una formas acá hemos aprovechado para hacer nuestras últimas inmersiones, ver una tortuga y un fondo marino sorprendente. De acá hemos vuelto ir a nuestro complejo turístico preferido, el Blue Lagoon para pasar las, prácticamente, últimas noches, la última estaba fully BOOKED conque hemos hecho un cambio de planes y hemos ido a la Waya Island, donde está la ‘Octopus Complejo turístico, complejo turístico regentado por exactamente los mismos dueños que el Blue Lagoon, la mejor despedida que hubiésemos podido tener de Fiji, en tanto que por exactamente el mismo coste de dormitorio nos dieron un Bures privado. 😉

En Fiji hemos cargado pilas para la próxima etapa en Sudamérica, tras pasar prácticamente siete meses y medio en Asia, un continente que nos ha semejado increíble.

Fuente de la idea del regalo: http://ideas-para.com/regalar-a-un-hombre

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