Aunque la ciudad de los cocineros (como los ciudadanos de La Laguna son llamados por los hijos de Santa Cruz), tenía sus calles anchas y regulares, y la amplia ciudad estaba bien aireada mediante cuatro plazas, su aspecto completo era muy sugestivo. Ellos (los laguneros) llamaban, como reproche, a sus hermanos rivales chicharreros, o pescadores del chicharro (caballa, Caranx cuvieri).